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imprensa

Punta del Leste, julho de 2001

Sábado Show
Adrián Minutti

Samba dorada, sangre de Brasil
Excepcional show de Ney Matogrosso en el Conrad

Una banda de músicos brasileños vestidos com ropas claras, ubicados en semicírculo para respaldar la imagen de la escenografía poblada de palmeras. Luces de distintos colores cambiaban de tono a sus hojas. El espíritu tropical, de gozo, presente. El sonido clásico de "el samba", la máxima manifestación popular del país que es continente, la misma que alimentó bellas corrientes como la "bossa nova" y el "tropicalismo", la que es influencia del rock brasileño de todas las épocas: desde Cazuza hasta Gabriel O Pensador. El "samba" bendito, vehículo de expresión de los más humildes y esencia del magnífico carnaval carioca, expandio sus horizontes en las décadas del treinta y cuarenta del siglo XX. Ney Matogrosso, una de las máximas figuras de la Música Popular Brasileña, decidió investigar y sacar el polvo a aquellas canciones costumbristas, Ilenas de color, de coros para "blocos" y de sutilezas musicales.

"Batuque", nombre del disco y el espectáculo, reume tiempos dorados. Quienes asistimos al salón Copacabana - vaya coincidencia - del hotel Conrad a ver a Ney, sentimos a flor de piel porqué Carmen Miranda interpretando, por ejemplo, al gran Dorival Caymmi y varios autores hoy olvidados, hizo que Brasil y el mundo bailaran al son de una música de raíes afro.

Genio a la hora de interpretar, en el ámbito musical y el estético, Matogrosso planteó un espectáculo seductor en dos planos bien definidos: por la música tocada como en la rambla de Copacabana en una madrugada de enero, com sonido "chiquito", sensible, dulce a los oídos; por la capacidad enorme del arista pra convertirse en una diva de aquel tiempo, de movimientos lindantes com lo ereótico, y la voz dibujando sobre una tonalidad aguda penetrante.

Esos clásicos temas que se deslizaron por la sala, sambas y choros, dejaron a los espectadores impactados. Mientras Ney cumplió com el fin de dejar marcada a fuego las necesidades de la época - también de hoy y a pesar de los golpes que sufre el pueblo -: cantar, sambar, "salvar la simpatia", palabras de Jorge Bem. "Batuque" - viejas canciones como "Batuque na cozinha"(com Ney al máximo de su expresividad), "Barro Negro", "O que é que a baiana tem?"(de Dorival) o "Tico-tico no fubá" y "E o mundo náo se acabou"(inmortalizados por Miranda) - reume la vida de un pueblo musical como pocos. Y los músicos que se nutrieron del sonido madre de jaron claro que sólo ellos pueden hacer bailar a un pueblo com arreglos sencillos, aunque desprendidos de un universo vasto como es el de la MPB.

Los temas, alguna vez fueron ejecutados por "scolas" de cientos de integrantes, los apreciamos instrumentados por una banda separada en tres sesiones: cuerdas, percusión y vientos. Los contrapuntos entre flauta y "cavaquinho", interpretados por Ney com movimientos exactos de sus caderas y su torso semi-desnudo, robaron aplausos.

Como um restigo privilegiado de la Música Popular Brasileña, Ney Matogrosso - al igual que Gal Costa -, se ereige como un intérprete fino, sensible a las corrientes de un país gigante. Y a la vez confirma su sentir camaleónico, que en "Batuque" lo Ilevó a resumir com música, imágenes y movimientos la vida sufrida de un pueblo que olvida o canaliza los pesares cuando lo dejan "sambar".