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Buenos Aires, novembro de 2001
Clarin
Irene Amuchastegui
Ney Matogrosso: Brasil canta y baila
En su paso por Buenos Aires, el cantante cautivó com un recorrido por el samba de los años 30 y 40
Tan cierto como que Matogrosso volvió com sesenta años, un repertorio anclado en la década del 30 y un show de cerca de una hora y media, es que las referencias temporales sirven de poco en su caso.
En términos de duración, el espectáculo tuvo el trámite rápido, contundente e inapelable de un nocaut. En cuanto a la edad de Matogrosso y la del repertorio de Batuque - que presentó el viernes en el Gran Rex-, puede decirse que tanto las canciones como el intérprete exhiben una tonificada juventud.
Ney Matogrosso decidió dedicarse al cancionero tradiconal del samba, en medio de esa corriente de fascinación retro cuya espansión global es cada vez más difícil de estimar. Incluso apeló a una ambientación iconográfica, com planas palmeras de utilería formando hileras en escena, com vestuarios y tocados alusivos - escotes, tajos, brillos para componer esse glamoroso personaje en el que la ambigüedad casi travesti del atuendo en cierto modo remarca la virilidad -. Es admirable la clridad com la que, sin embargo, se alejó de las fórmulas del revival, el subrayado evocativo, la a veces más temeraria intención renovadora y de la parodia - algunas de las formas que más habitualmente adopta el homenaje -.
Matogrosso, en cambio, se rodeó de una formidable, a la vez delicada y vigorosa orquestra de guitarras, vientos y percusión, y abordó un catálogo de clásicos que incluye ´Tico-Tico no Fubá", "Samba rasgado", "Bamboleo" (títulos, algunos de ellos, conocidos hasta la ftiga como aporte brasileño a esse cancionero conocido bajo el rótulo de "repertorio internacional"). Los abordó com sutileza y propriedad, com esse tipo de solvencia vocal que hace de la virtud técnica la expresión misma (com momentos culminantes como el uso percusivo de la voz en "Samba rasgado"). Una voz prodigiosa que Matogrosso paseó por el escenario moviéndose com el contoneo más sensual y grácil que pudiera pedirse.
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